Los gatos y el problema en el uso del arenero

Fuente: Animal’s Health

Cuando un gato orina o defeca en lugares diferentes a los elegidos por su progenitor, se está dando un problema de eliminación inadecuada. También se puede referir a estas conductas con el término médico “periuria” en el caso de la orina.

Este es uno de los problemas de comportamiento más frecuentes en el gato y ha sido asociado a factores ambientales, sociales, conductuales y alteraciones físicas. Más allá de lo desagradable y frustrante que puede llegar a ser para los dueños, el bienestar del felino puede estar seriamente comprometido.

El Grupo de Especialidad de Etología Clínica (GrETCA) de la Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales (AVEPA) hizo un estudio sobre ello con el fin de abordar el problema e identificar las señales de comportamiento de los mininos frente a la eliminación de sus heces u orina.

La conducta de eliminación del gato

El gatito comienza a manifestar la secuencia normal de eliminación aproximadamente a las 4 semanas de edad, estas consisten en: escarbar, orinar o defecar en el hueco y cubrir las deposiciones. Sin embargo, si las condiciones adecuadas no se dan, el gato puede desarrollar preferencias alternativas y se pueden observar alteraciones en la secuencia.

Factores implicados en la conducta de eliminación de los gatos

Se dan diversos factores implicados en el problema, tanto ambientales como sociales, como por ejemplo la presencia de otros animales, la época de celo, la disponibilidad y localización de los diferentes recursos (arenero, comedero, bebedero, lugares de descanso) pueden desencadenar una conducta de eliminación inadecuada.

También, cuando el gato presenta un cuadro de estrés aumenta la conducta de marcaje, altera la respuesta inmune y puede desencadenar inflamación intestinal y la enfermedad del tracto urinario más frecuente en los gatos: la cistitis idiopática.

Algunas causas de estrés en gatos son: cambios en el entorno (el ambiente, los miembros de la familia, los elementos del mobiliario doméstico, la restricción alimentaria); conflictos sociales, que se pueden producir en hogares multigato o con problemas en la relación con su dueño por falta de socialización del gato o por insuficiente conocimiento sobre el manejo y el comportamiento normal de la especie y uso del castigo en la educación; o falta de control y predictibilidad sobre lo que sucede en el entorno y poca capacidad para poder realizar las conductas propias de la especie (cazar, explorar, esconderse y acechar, rascar).

Por otro lado, están los factores ambientales, relacionados con la bandeja (aversión y preferencia alternativa). Al gato podría disgustarle el tipo de arena, el tamaño, forma o la localización de la bandeja, el grado de higiene de la misma, o incluso haber desarrollado una aversión por asociar una emoción negativa (miedo, dolor) a la bandeja. Además, puede desarrollar una preferencia alternativa a los sustratos y la bandeja, como pueden ser superficies lisas, suaves y porosas, como por ejemplo textiles o la bañera.

¿Cómo corregir el problema?

En primer lugar, hay que descartar causas médicas. “El veterinario hará una exploración exhaustiva y podrán ser necesarias pruebas complementarias como analítica de orina, heces y sangre, ecografía y radiografías”, señala la experta en etología, Níobe Bratos.

El control del sobrepeso, el enriquecimiento ambiental, la dieta y el aumento del consumo de agua son fundamentales para prevenir recidivas de los problemas del tracto urinario.

Asimismo, hay que proporcionar un entorno saludable para reducir el estrés. Es decir, lugares seguros en los que pueda esconderse y no ser molestado. Esto permite al gato evadirse de las situaciones u olores que le causan malestar.

Además, se deben proporcionar múltiples recursos repartidos por la casa y separados entre ellos (comida, agua, lugares de descanso, zonas de rascado, zonas de juego y areneros), y hay que permitir y fomentar tanto el juego como la conducta de caza, simulando con juguetes manejados por el tutor, escondiendo pequeñas cantidades de comida suculenta o con comederos y juguetes interactivos.

También, es necesario proporcionar una interacción positiva con las personas, consistente y predecible, evitando el castigo y el juego brusco o con las manos. No forzar las interacciones y evitar el contacto si está irritado (pupilas dilatadas, orejas ladeadas o hacia atrás, dando golpes o sacudidas con la cola, cuerpo rígido…).

Por último, es necesario proporcionar un entorno que respete el sentido del olfato del gato. Respetar sus marcas de olor facial refuerza la sensación de seguridad y confort en su territorio. El uso de feromonas sintéticas puede ayudar en este propósito.

La bandeja ideal

La bandeja ideal debe tener las siguientes características: 

El tamaño debe permitir dar la vuelta al gato y entrar con facilidad. Se recomiendan las bandejas de bordes bajos (al menos en la zona de entrada), sin tapa ni marco, de una longitud 1,5 veces la del gato (medido de la nariz a la base de la cola).

El sustrato preferido suele ser la arena fina aglomerante sin perfumes. Un espesor de 5 cm permite realizar cómodamente la secuencia de eliminación.

El número de bandejas debe ser igual al número de gatos o grupos de gatos que se lleven bien, más una adicional. En casas con varios pisos se recomienda colocar al menos una por piso. La ubicación ideal es en lugares tranquilos, de fácil acceso, no en zonas de paso o cerca de fuentes de ruido (electrodomésticos, etc.). Deben colocarse lejos de las zonas de descanso, juego, comida y bebida.

La limpieza de la arena debe hacerse diariamente, extrayendo los restos de heces y orina. Se debe lavar la bandeja con agua y jabón, y sustituir la arena periódicamente, según su capacidad para aglomerar y neutralizar los olores, así como la frecuencia de uso y el umbral de tolerancia del gato. La frecuencia de cambio oscila habitualmente entre 1 y 4 semanas, en función de estos factores”, concluye la veterinaria.

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